QUE LO DISFRUTÉIS
OPINIÓN
¿Qué hacemos con este tío?
Lorenzo Soler
Cuando vi aquella fotografía por primera vez me produjo una indignación incontenible. La había facilitado la agencia Reuters y había sido publicada en la prensa nacional. Aparecían en ella dos personajes muy conocidos. El de la derecha exhibía un voluminoso traje talar de impoluta blancura y su rostro era un tanto infantiloide, de sonrisa meliflua y un tanto bobalicona. A su izquierda, en segundo plano, un personaje de cabello gris, enfundado en un vulgar traje oscuro incapaz de disimular la apariencia tosca del sujeto, como de rudo vaquero tejano vestido de domingo. Ambos sujetaban un cuadro que enmarcaba una fotografía de ellos mismos, juntos, en un hiperbólico ejemplo de pleonasmo visual. No quedaba claro si el primero regalaba la foto al segundo, o éste al primero, pero era indudable que estaban encantados de haberse conocido. Por si no lo han adivinado ustedes, el primer personaje era Benedicto XVI, llamado Ratzinger en su vida civil. El otro el presidente Bush, hijo de su papá. Con ser la fotografía bastante elocuente –por partida doble, además- lo que desbordó mi cabreo fue el pie de foto: ‘El Papa agradece a Bush sus valores morales’. Vamos a desentrañar cuáles son algunos de estos “valores morales” por si alguien tiene la menor duda.
A estas alturas de la partida ya nadie discute en el mundo que George Bush Jr. ha sido el peor presidente de la historia de los Estados Unidos y que el mundo, cuando pronto salga elegido un nuevo mandatario, respirará con alivio. Los últimos tiempos de la nefasta presidencia de Bush han sido un continuo agonismo de su política y una catarata de errores acumulados a lo largo de ocho años. ¿Son esos “valores morales” ensalzados por el Papa, los que le han impulsado a construir ese espacio de terror llamado Guantánamo donde se ha torturado encarnizadamente a prisioneros supuestamente sospechosos de terrorismo, encarcelados sin decisión judicial previa? Seguramente no. Pero si seguimos hurgando en su mandato, nos convenceremos de que esa actitud se encuadra en un panorama más amplio de comportamientos torpes y dolosos del presidente terminal.
Cabe evocar aquí las tretas y artimañas electorales que condujeron a Bush a la presidencia de los EE UU, ese enjuague de votos que le llevó a una victoria (?) con la desvergonzada complicidad de su zafio hermano también empantanado en política basura. Con mucho dinero y muy bajo nivel intelectual se puede llegar a presidente de los Estados Unidos, pero para disimular lo segundo hay que rodearse de colaboradores ‘ad hoc’. Bush eligió a dos personas de su talante, mucho más inteligentes que él, lo que no es mucho decir, pero desaforadamente ambiciosas. Sus apoyos se llamaron Donald Rumsfield, como secretario de defensa y Richard Cheney, como vicepresidente, dos viejos ‘halcones’ que han dictado la política americana en los últimos años. Ellos dos ejercieron un gran poder decisorio en la invasión de Afganistán y en la guerra de Iraq, pues no en balde se les relaciona con grandes consorcios de energía, de industria bélica, de logística y avituallamiento, etc., sectores emergentes en caso de guerra. A Bush no le tembló el pulso al declarar una guerra basada en premisas falsas amasadas en los despachos de Pentágono y de
Bush
Bush y sus secuaces pretendieron vendernos un final feliz para estas contiendas. Una vez supuestamente controlados los talibanes afganos y eliminado Sadam Husein en Iraq, florecerían claveles en los cañones de los kalashnikoff, la democracia se extendería como una mancha de aceite hacia Siria y Líbano, el régimen de Irán caería por su propio peso, las elecciones democráticas marcarían las relaciones de los palestinos con Israel. Oriente Medio y Próximo gozarían de paz y amor, y Estados Unidos del petróleo.
Un mundo feliz. Una gran mentira.
El presidente de los EE UU se ha caracterizado por despreciar cuanto organismo internacional se oponía a su desmedido belicismo siguiendo los consejos de Rumsfield. A
Cuando se proclamó el Protocolo de Kioto para la limitación de los gases contaminantes, los Estados Unidos se negaron también a firmarlo. Y sus monstruosas industrias químicas han seguido ensuciando impunemente la atmósfera y haciendo más insoportable la existencia humana sobre este planeta.
Bush ha apoyado el más salvaje desarrollo de la economía especulativa, cuyo corazón se sitúa en Wall Street, siendo su instrumento el neoliberalismo más rabioso, bajo cuyos postulados se desarrollaron bancos y empresas financieras que son las que han provocado recientemente esta inmensa crisis de consecuencias insospechadas y que tiene hoy su dramático reflejo en todo el mundo.
Si nos atenemos a las noticias que cada día nos llegan de algunos países islámicos hemos de afirmar que el planeta se encuentra hoy mucho peor que cuando Bush subió al poder. No sé si cegado por la codicia o por su propia ignorancia, creo que por todo junto, ha conducido al mundo a una situación insostenible. Las decisiones de la hasta hace poco todopoderosa América han germinado en la mente de un irresponsable, de un hipócrita, que en la agonía de su mandato todavía tiene el cinismo de acusar a Rusia de haber violado la carta de
http://www.heraldodesoria.es/index.php/mod.noticias/mem.detalle/idnoticia.8958









tibetanox dijo
Isabelita eso mismo es lo que va a suceder, se va ir a su ranchito de Texas, a disfrutar de una jubilación exquisita, de aquellas que envidian hasta los más poderosos marajás ¡aquí no ha pasado nada! todos los muertos, todos los abusos cometidos por tan ilustre elemento quedaran para ser juzgados por la historia, porque él se va de rositas como si nada hubiese ocurrido ¡ las historia está plagada de elementos de dicha calaña. Triste pero así de simple es.
Besos
6 Noviembre 2008 | 07:36 PM