DOS VIDAS-DOS MUERTES
La película “Camino” de Javier Fresser, es una recreación biográfica cuyo título homónimo nos remite a la “obra” de Escrivá de Balaguer por la que se rige el Opus Dei. Se inspira en la escalofriante historia de Alexia González-Barros, niña que murió en 1985 por una larga enfermedad y que está en proceso de beatificación en la actualidad debido a la estoicidad con la que aguantó su agonía. Una de las principales críticas que se ha hecho a la película es que no refleja con fidelidad la realidad de
Hannah Jones tiene 13 años. Sufre desde los cinco una extraña forma de leucemia que le ha generado una afección cardiaca como consecuencia de la medicación. Su corazón está tan dañado que necesita de un trasplante de este órgano para prolongar algo más su penosa vida. Se trata como en Camino de una enferma terminal. A diferencia de Alexia que presionada por el ambiente ultracatólico en el que ha crecido, no duda en ofrecer todo su sufrimiento para mayor gloria de Dios, Hannah ha pedido a los médicos que no la intervengan y la dejen el tiempo que le queda al lado de su familia. Los doctores en un principio, advirtieron a los padres de la niña que "impedían el tratamiento" con aplicar una orden del Tribunal Supremo para someterla a la intervención. Sin embargo, el proceso ha sido abandonado después de que las autoridades hablaran con la niña.
Dos adolescentes con un denominador común; la enfermendad irreversible como compañera de viaje durante su breve vida y dos formas diferentes de afrontar una muerte anunciada.
¿Habría que regular el derecho a morir dignamente?
¿Cuál de las dos formas de encarar esa situación es la más razonable?
¿Está capacitada una adolescente para tomar esa determinación?
¿Estaban en su derecho; padres, familia y sacerdotes del Opus Dei en prolongar la agonía de Alexia?









mamporrero dijo
Claro que habría que regular el derecho a morir dignamente, y la eutanasia, el testamento vital....
Pero esa niña inglesa de 13 años no tiene los elementos de juicio necesarios para dejarla decidir por sí misma....Si la muerte, si no se opera, es próxima e irreversible, hay que operarla. Sus padres tienen que decidir operarla. Si muere en la operación, sólo se ha adelantado unos días el fatal desenlace. Si la operación la salva, ya habrá tiempo para explicarle y pedirle perdón por no haber respetado su, parece que muy madura para su edad, decisión.....Yo, al menos, no la dejaría morir sin intentar salvarla, aunque soy consciente de que estamos hablando de un tema muy delicado.
Otra cosa son los fanatismos religiosos de opusdianos y otras sectas, algunas de las cuales, tan convencidas y felices, se quitan la vida multitudinariamente porque lo dice el gurú de turno.....Lo bueno para esas víctimas, como la niña de la película, es que el fanatismo religioso le da fuerzas que los demás tendríamos que sacar de la flaqueza para encarar el difícil trance....
Temilla delicado, Isabel...
Un besazo.
12 Noviembre 2008 | 10:36 PM