FALCON CREST
Sigue el culebrón de superespías en Madrid. Tenemos a un responsable (presunto) Francisco Granados, consejero de la Presidencia de Esperanza Aguirre que de momento ha dicho que es todo "una gran mentira". La Presidenta o (Ángela Channing) lo niega todo.
Por otro lado al alcalde Alberto Ruiz Gallardón que no niega que esté ocurriendo pero "quiere saber" ...por qué, quién espía y cómo cobra o quién le paga.
Un tercer grupo que a pesar de formar parte del mismo partido son "independientes" como Mariano Rajoy que no había dicho nada hasta hoy (también quiere saber) y González Pons (graciosillo de la pandilla) al que no se le ha ocurrido otra cosa que señalar como culpable a Rubalcaba o sea, al Ministerio del Interior. Invierte las incógnitas, cambia los personajes y busca desesperadamente otro final .
Ya no es ¿por qué se espían los populares entre ellos?...sino ¿quién espía a los populares?
Los espiados...hasta hoy.
Ignacio González: Vicepresidente de la Comunidad de Madrid, y mano derecha de Esperanza Aguirre. Perseguido en los últimos ocho meses, durante sus viajes públicos y privados al extranjero.
Manuel Cobo: Es el vicealcalde de Madrid y hombre de confianza de Alberto Ruiz-Gallardón. Cobo habría sido espiado durante el mes de abril y, al igual que habría ocurrido con González, se elaboraron, supuestamente, detallados informes sobre las actividades del vicealcalde. González, Cobo y Prada ya han anunciado que tomarán acciones legales para tratar de aclarar lo ocurrido.
Alfredo Prada: Ex consejero de Justicia del Gobierno regional de Aguirre y destituido tras ser fichado por la dirección del partido. Le espiaron supuestamente en los meses previos al congreso nacional del PP en 2008 desde comidas de trabajo, citas privadas, actos públicos.
Miguel Blesa: Es el presidente de Caja Madrid y supuestamente perseguido por ex policías y ex guardias civiles en plena lucha interna por el poder en la entidad que preside.
Apasionante relato... tipo best-seller; Falcon Crest, Dinastía o los Colby pero en versión cañí.








Jose Dominguez Dominguez dijo
Isabel,
Lo hechos -lamentablemente para todos- no hacen otra cosa que darme la razón: ¡Este es un país de charanga y de pandereta! Y, para conocer los motivos de ello, no hay más remedio que echar una intensa mirada al pasado histórico, sin olvidar -claro está- la dictadura franquista y la Transición -ésta última, bastante responsable de los padecimientos de ahora-.
En ningún otro país, de esos a los que se suele señalar cómo, "de nuestro entorno", se les ocurre a los obispos realizar las declaraciones que efectúan por aquí e, incluso, salir en manifestación junto a lo más granado de la extrema-derecha.
En ninguno de los mencionados países un cuerpo militarizado -como es, la Guardia Civíl- se hubiera atrevido a echarle un pulso al Gobierno lanzándose uniformados a la calle y cometiendo, con ello, un delito de Sedición perfectamente tipificado en el Código Penal Militar.
En ninguno de esos países la Judicatura habría amenazado con ponerse en huelga que, aparte de ilegal, no es otra cosa que una maniobra política en contra del Gobierno de la Nación.
Y, por último, -por no hacer esta relación exaustiva- lo que está ocurriendo en la Comunidad de Madrid pone bien a las claras la naturaleza de nuestra democracia y la moralidad de quienes la gestionan en nuestro nombre. Pongamos un orden:
a) Un día determinado, uno de los diarios más serios y leídos denuncia que se están llevando a cabo maniobras de espionaje político desde el mismo núcleo del Gobierno de la Comunidad de Madrid.
-Ante ésta noticia, la señora Presidenta -demostrando tener poca capacidad de análisis (ya que resulta lógico el suponer, que el diario iría "abriendo el grifo de su información" de forma controlada y sucesiva)- reacciona como es habitual en ella: acusando al mensajero de intoxicar a los lectores intentando desviar su atención ante los problemas del Gobierno central.
-El fiscal jefe de la Madrid -preguntado sobre el caso- sostiene la peregrina y particular tésis de que el espionaje denunciado no es merecedor de una investigación de oficio (?).
b) Tal como era previsible, en los días siguientes, éste diario va ampliando su información sacando a la luz más testimonios sobre el caso y se produce la rectificación de la señora Presidenta y del principal implicado, el señor Granados: Pero lo hacen de forma poco creíble, acusando de que todo se trata de un "montaje" contra ellos; la señora Presidenta cargan contra el diario y anuncian que acudirán a la Justicia.
Al mismo tiempo, el vicesecretario de Comunicación del PP acusa al ministerio de Gobernación de estar implicado.
El aire que respiramos en Madrid supera en varios puntos el nivel de toxicidad permitida, pero la pestilencia que está alcanzado es preocupante. Cuando metemos la mano en un bol repleto de cerezas suele ocurrir que, al retirarla, la saquemos con ellas engarzadas unas a otras; pues bién, aquí en nuestra Comunidad parece ocurrir un caso parecido y, si no, recordemos lo siguiente:
Caso Tamayo y Sáez, por el que se anula la voluntad democrática de los ciudadanos de la Comunidad y se obliga a repetir las elecciones. Salen a la luz los nombres -Fco. Vázquez y Romero de Tejada- de una nueva especie empresarial que tendrá su oportunidad tras la promulgación por parte del PP de una nueva Ley del suelo, motor del "milagro económico" - y especulativo- de los últimos años: los constructores. Así mismo, escuchamos por primera vez el nombre de un tal José A. Expósito, supuesto guardaespaldas.
Un día, nos enteramos de que ha presentado la dimisión el Director General de Urbanismo de la Comunidad, Enrique Porto, obligado por sus implicaciones poco "limpias" en su gestión, relacionado con temas -¡otra vez!- con constructores, y tras haber presentado una árdua e inútil batalla para intentar demostrar su inocencia.
Otro, nos dicen que han destituído al Consejero de justicia de la Comunidad, Alfredo Prada y que, ese mismo día, le han sustraído a su colaborador de confianza, su ordendor de trabajo.
Otro más, nos cuentan que, al Consejero de la Comunidad, señor Granados, -por cierto, presidente de la Comisión que investigó el Caso Tamayo y Sáez- se le ha incediado el coche y, lo más curioso: ¡Que estaba a nombre del constructor Ramón Cid!
Cuando ya estamos curados de espanto leemos que nuestro viejo conocido, José A. Expósito, ha sido detenido por intentar sobornar al abogado que lleva la acusación particular del caso Fabra, haciéndose pasar por falso periodista. Por si fuera poco, tiene pendiente una acusación por aparentar ser miembro del CNI.
Todo esto, ¿es mera coincidencia, o no? ¿Acaso no huele a huevos podridos en nuestra Comunidad?
No, amiga mía, esas series televisivas que mencionas no son otra cosa que productos de ficción para distraernos las tardes, lo que aquí está en juego es algo muy serio y está en juego -tanto si es cierto lo que denuncia ese diario cómo si no- la misma esencia de la democracia, aunque claro, pedirles comportamientos democráticos a determinado personajes es como pedirles peras al olmo.
Sitos.
23 Enero 2009 | 01:40 AM