El PP aventaja al PSOE - 4,5- puntos a dos meses de las Elecciones Europeas

Ahora que alguien de mente lúcida o base fundamentada explique este fenómeno paranormal porque no lo entiendo y dejemos al margen la crisis económica (de entrada) porque son otros aspectos más profundos los que llaman especialmente mi atención para que semejante posibilidad llegara a producirse como anticipo (según lo venden) de unas Generales.
El mal cálculo en el País Vasco ha llevado al gobierno a la marginalidad parlamentaria, de tal forma que ahora es el PP quien se aliará con separatistas y nacionalistas en su contra, para no dejarle gobernar. La estrategia del PP animando a Patxi López para investirse como lehendakari les ha salido redonda en el País Vasco donde el PP ya gobierna y en el resto de España donde hará lo mismo.
Con este desastre no es difícil imaginar una moción de censura o un adelanto de elecciones que se supone ganaría el PP. Ya he aportado pistas, pero me faltan datos o el más importante ¿qué motivaría a los españoles darle de nuevo un sólo voto al PP?










Jose Dominguez Dominguez dijo
¡El desencanto, amiga, el desencanto!
La sociedad española, se diga lo que se diga, está irremediable y enconadamente fragmentada en dos tendencias políticas. Un larga Historia de absolutismo monárquico, analfabetismo cultural, oscurantismo religioso y adoración de “valores viriles imperiales y castrenses” han conformado un pastel cuya guinda –no podía ser de otra forma- han sido los cuarenta años de dictadura franquista.
De esta forma, lo que en cualquier país moderno hubiera supuesto –atendiendo a un desarrollo racional de la sociedad- la creación de un “espíritu de ciudadanía”, aquí se han convertido –por las razones expuestas- en dos visiones políticas condenadas al enfrentamiento perpetuo. Las “dos Españas” machadianas están presentes a poco que se rasque la capa “democrática” de nuestra sociedad. Así ocurrirá cuando se hable de la última guerra civil, de los nacionalismos periféricos, del aborto, de los matrimonios entre homosexuales o de cualquier otro tema político que tenga que ver con la articulación de un país de espíritu republicano (no te alarmes, en el sentido de laico, democrático y de justicia social).
A un lado, tenemos a los auténticos ciudadanos; aquellos que buscan el progreso social, que miran hacia el futuro y que votan a un Partido político al que consideran representante de este concepto político: la izquierda. Atesorando un gran componente de ética en su imaginario no perdonan las desviaciones del PSOE y dejan de prestarle su apoyo a poco que se ven defraudados en sus expectativas. Lamentablemente, este grupo ha sufrido ya demasiados desencantos y se corre el riesgo de que caigan en la anomia política, lo que supondrá –en el mejor de los casos- la “italianización” de nuestro país y, en el peor, el retorno de las corrientes “fascistóides”.
Al otro, un gran número de habitantes del país que, en buena medida, miran hacia atrás en lo político o hacia el futuro en la defensa de sus intereses económicos actuales. Su voto es fijo, al margen de avatares y siempre a favor, a fuerza de la secular educación en la obediencia, del Partido de la derecha española que represente la posibilidad del Poder establecido y del Orden social, es decir, del inmovilismo; ya sea la UCD, en su día, o del PP en la actualidad. Es en palabras de Fraga, “La mayoría natural” del país. Una mayoría que acoge en su seno todo el arco de la derecha, desde la más moderada –si es que existe- hasta la extrema-derecha.
Tan sólo situaciones de extrema gravedad política o la articulación del “voto útil” a favor del partido que representa la Socialdemocracia, es decir, el PSOE, servirán a este partido para hacer frente al “clientelismo” que disfruta el PP.
Sitos.
13 Abril 2009 | 11:43 PM